Emulando a la mula

Podría ser que la segunda versión del protocolo BitTorrent resolviese el mayor defecto que le veo.

BitTorrent v2

Parece que se podrán “sembrar” archivos independientemente de su torrent; es decir, que si un archivo es común a varios torrents, sembrar uno de esos torrents sería efectivo para todos los torrents con el mismo archivo. Y quizá podríamos sembrar archivos en bloque.


La agencia maravillas

Tras siete temporadas, más de 100 episodios y pasar por Aranda de Duero, el primer serial de acción real del MCU toca a su fin.

La serie sigue las aventuras de, como su nombre indica, un conjunto de agentes de S.H.I.E.L.D, la omnipresente organización benévola secreta del universo Marvel.

No intentaré resumir el argumento (superhéroes y espías) ni entrar en detalle. Hay temporadas más fuertes y más flojas; en particular la última deja un excelente sabor de boca con una serie de episodios con viajes en el tiempo en la que se lo pasan pipa con topicazos de varias décadas (por supuesto, los 80 son lo mejor, pero el homenaje setentero a los uniformes clásicos de S.H.I.E.L.D en los tebeos es francamente destacable). Como todo lo Marvel, inevitablemente el rollo cósmico acaba por cansar y creo que la serie funciona mejor cuando se deja de grandilocuencias y combina con gracia el humor con los espías y los superpoderes.

El reparto es irregular; soy fan absoluto de Phil Coulson (espléndido y destacable en las películas, aquí protagonista), Melinda May (interpretada por… la Chun-Li de la peli de Street Fighter del 94) y secundarios como Enoch (el más carismático de los inexpresivos Cronicoms) o el dúo Lance Hunter/Bobbi Morse (tan buenos que los sacaron de la serie para hacer un spin-off que no fue a ningún sitio). Quizá el exceso de buenismo (y sosismo) de los buenos y la falta de villanos carismáticos son lo que impide a los agentes competir en la misma liga que Jessica Jones/El Castigador de Netflix, pero aun así, Agents of S.H.I.E.L.D ha sabido entretenernos durante unas buenas temporadas.

Sospecho que la estrategia televisiva de Marvel seguirá apostando por series de pocas temporadas, pero creo que los agentes demuestran que es posible seguir el modelo de los cómics impresos, con series que pueden mantenernos enganchados durante mucho tiempo y encadenar arcos argumentales, e ir mutando. Eso sí, no sé si el mundo está preparado para culebrones de superhéroes de 10.000 episodios (no es una exageración, Coronation Street va por el 10.107).

Pero para los que quieren aventuras con superhéroes y espías, vale la pena ver Agents of S.H.I.E.L.D.

La saltarina monarquía persa

En lo que quizá podría ser un récord, este fin de semana me he pasado un juego que salió hace 31 años.

El ultrafamoso Prince of Persia salió para el Apple II en 1989, pero aunque hubo versión para Amiga y MS-DOS, nunca había jugado, hasta que vi anunciado una versión para RetroFW y decidí jugar en la RG 300 de las que os hablé recientemente. Jordan Mechner, el autor, publicó el código fuente en Github hace ya tiempo, y existen infinidad de maneras de jugar (en Google se encuentran rápido maneras de jugar en un navegador).

Aunque yo no soy mucho de plataformas, la verdad que el juego engancha desde el primer momento. Lo primero que llama la atención es la fantástica animación, a base de rotoscopia del hermano del autor y de una peli de Robin Hood del 38. Yo diría que pocos sprites de la época se debían mover con la fluidez del príncipe dando brincos por ahí.

El juego combina plataformeo con niveles donde hay que encadenar endiabladas secuencias de saltos que pueden acabar con la paciencia de cualquiera, con duelos a espada sorprendentemente entretenidos (cada villano tiene una “personalidad” distinta que yo he tenido que descifrar a base de muchas muertes) y algún puzzle que me ha costado bastante sacar.

Es realmente notable como a partir de un conjunto muy limitado de elementos (carrera, pasos, saltos y dos movimientos de espada) se construye un juego tan variado, entretenido y adictivo. Debo confesar que he tenido que consultar Youtube dos o tres veces para salir de algún atolladero, pero el juego es bastante “descubrible” y progresivo, complicando las mecánicas poco a poco con mucho acierto.

Jordan Mechner pretendía un juego cinematográfico y creo que, con las limitaciones del Apple II, entre la animación, un buen guion de secuencias de acción (a parte de poder estocar a nuestros enemigos, les podemos hacer caer hasta su muerte) y alguna sorpresa que, a pesar de tener 30 años, prefiero no desvelar… aunque obviamente no puede obrar milagros, consigue un juego que supera a muchos, muchísimos juegos hechos por pequeños ejércitos y que corren plataformas con las que ni se soñaba en 1989.

Para los pacientes (la verdad que el juego me ha parecido la mar de difícil y me ha costado mucho acabármelo) que no hayan gozado de esta pequeña maravilla, vale la pena escarbar para encontrar la manera de jugar al Prince of Persia.